Riesgos laborales derivados de la presencia de amianto

Riesgos laborales derivados de la presencia de amianto

La presencia de amianto representa aún un problema en muchas edificaciones. Puede estar presente en cobertizos, depósitos o tuberías o canales pluviales. Su retirada ha de quedar en manos de empresas especializadas.

El fibrocemento con amianto o Uralita (se la llama así debido al nombre de la empresa que lo fabricaba) es un mineral compuesto de fibras microscópicas que encontramos en el medio natural en diferentes variedades. Es una mezcla de cemento Pórtland y amianto o asbesto muy utilizada en el sector de la construcción en los años setenta del siglo XX. El amianto blanco se usaba sobre todo para fabricar placas onduladas de fibrocemento o aislantes. En la actualidad está prohibido, más concretamente, ya desde el año 2002. De todas formas, la norma no atañe a los materiales que ya estén instalados.

Los materiales que llevan amianto tienen una vida útil de entre 30 y 50 años. Por esto mismo todavía hay cobertizos, depósitos o tuberías fabricados a base de uralita. A la hora de eliminarlo, hay que tener clara una norma básica de prevención de riesgos laborales: hay que recurrir a empresas especializadas que cuenten con los debidos permisos. Lógicamente, los operarios que se encarguen de retirar el amianto lo harán con los debidos equipos de protección individual (EPIS). 

¿Dónde es peligrosa la presencia de amianto?

Como decimos cuando hablamos de la presencia de amianto, esta fibra tiene la consideración de material tóxico y, como tal, está prohibido en España y en Europa. Los materiales que se disgregan en pequeños trozos, polvo o fibras que se dispersan por el aire son sumamente peligrosos. De todos modos, si la uralita está en buenas condiciones de conservación, es poco probable que haya un desprendimiento de fibras. El problema radica cuando está en mal estado y el amianto se manipula. En estas situaciones, se pueden liberar fibras de amianto inhaladas después por las personas. 

La retirada de la uralita

En las construcciones con uralita, las pautas para su retirada vienen consignadas en el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo.  

El protocolo es el siguiente: 

  • Confeccionar un plan de trabajo para que no se produzca la dispersión de fibras de amianto. 
  • Almacenaje y transporte de los materiales extraídos en embalajes cerrados y con el etiquetado de rigor.
  • Destino final en vertederos autorizados.

A la hora de acometer la evaluación del riesgo, hemos de tener presente que ninguna persona puede estar expuesta a una concentración de amianto en el aire mayor del límite ambiental de exposición diaria. Este es de 0,1 fibras por centímetro cúbico en ocho horas.

Además, las empresas especializadas en la retirada de uralita han de estar inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA) gestionado por cada comunidad autónoma. Todo esto forma parte del temario de nuestro curso de construcción que te capacitará para dar el salto al mundo laboral. 

 

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